febrero 13, 2009

Chiapas: cárcel y multa para 8 indígenas por ser evangélicos, y renuncia a su fe por escrito para ser libres


Ocho personas que recientemente se hicieron miembros de iglesias evangélicas fueron encarcelados por “cambiar de religión” en el municipio de Las Margaritas, en Chiapas, este pasado martes 3 de febrero de 2009. Luego multados, y obligados a renunciar a su fe para siempre en un documento para poder ser luego liberados.
El conflicto se produjo cuando Arnulfo Jiménez González, Vinicio González López, Elías Jiménez Jiménez, Octavio Vázquez Pérez, Arturo Jiménez Pérez, Santiago Pérez López, Jaime González Luna y Demetrio Jiménez, declararon que por su propia voluntad, y sin presión alguna, habían decidido profesar ser evangélicos, por lo que de inmediato los católicos de la comunidad los encarcelaron. Estos ocho indígenas tojolabales fueron arrestados más de 27 horas por las autoridades ejidales y católicas de la comunidad 20 de Noviembre, municipio de Las Margaritas (en los Altos de Chiapas), por orden del comisariado ejidal, Gonzalo Jiménez Luna, y liberados tras firmar un “convenio” según el cual renunciaban a su fe evangélica en Jesús, bajo amenaza de ser expulsados del pueblo si retoman cualquier “práctica protestante”. Además, a cada uno de ellos se le impuso una multa de 2 mil pesos por “cambiar de religión”. El comisario ejidal, Gonzalo Jiménez Luna, decidió el castigo aplicando la “ley” local, que impone profesar la religión católica y apoyar económicamente los ritos oficiales. Y en efecto, uno de los acuerdos dentro de esa comunidad es que “nadie puede cambiar de religión, sin el permiso de la autoridad”, ya que al menos en teoría todos profesan la fe católica, a pesar de la fuerte presencia evangélica en la zona. LA “LEY CATÓLICA” EN CHIAPAS Los católicos (que se supone que son todos en la población) son obligados por la Iglesia católica local a aportar cantidades que pueden elevarse hasta los 2 mil pesos (equivalente a 135 dólares americanos), dependiendo del cargo que les obliguen a desempeñar, para llevar a cabo ritos religiosos y la compra de bebidas alcohólicas en las fiestas locales. Algo a lo que los evangélicos se niegan, tanto por ser contrarios a su fe los ritos religiosos católicos, como por estar en desacuerdo con los excesos de consumo de alcohol (que además se venden a precios abusivos por los “caciques católicos” locales en un negocio que es una auténtica mafia). Cabe señalar que en abril del año pasado, en esta misma comunidad fue destruido un templo de la denominación Asambleas de Dios, en donde amenazaron de muerte a sus propietarios, sin que hasta el momento haya habido detenidos o sancionados por tales hechos.

Fuente: La Jornada, ALC. Redacción: ACPress.net
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